sábado, 12 de julio de 2008
"Muchos niños se quedaron estancados en una fase de su desarrollo caracterizada por el narcisismo infantil. Esa fase narcisista, según Winterhoff, normalmente debe durar entre los 10 y 16 meses de edad pero desde hace un tiempo el psiquiatra se encontró en su consultorio con niños muchos mayores que parecen no haber salido de allí. En ese período de desarrollo el niño no distingue todavía entre cosas y personas por lo que no tiene ninguna sensación de respeto hacia los otros. Además, el único principio que rige el comportamiento en esa fase es el principio del deseo. En un desarrollo ideal, el niño se va encontrando con límites y los padres y los otros adultos que lo rodean van estableciendo rutinas por la que aprende a regir su conducta, gracias a transformaciones que se van produciendo en su estructura cerebral. El determinar los límites e imponer rutinas implica, naturalmente, asumir conflictos que, según Winterhof, muchos padres prefieren evitar porque, para compensar los problemas que tienen en otros ámbitos de sus vidas, quieren mantener con sus hijos unas relaciones permanentemente armónicas y renuncian al papel de guías. Las consecuencias de todo ello, según el psiquiatra, son nefastas. De momento, se observan en detalles aparentemente triviales, como el que muchos niños y adolescentes ya no saludan a los adultos y también en otros de mayor gravedad como la dificultad que tienen muchos menores de asumir y cumplir tareas que les encomiendan. A largo plazo, podría llegarse incluso a que, según Winterhoff, toda una generación que está creciendo ahora tenga serias dificultades para adaptarse a las exigencias del mercado laboral. Para Winterhoff, la clave está en aceptar que no se puede tratar a los niños como si fueran pequeños adultos con los que puede funcionar una relación de igual a igual. El adulto que trata a un niño como su igual huye de su responsabilidad y le roba al menor parte de su infancia en la medida en que puede dejarlo estancado en una fase de su desarrollo." 'Warum unsere Kinder Tyranen werden. Oder die Abschafung der Kindheit' (Por qué nuestros niños se convierten en tiranos. O la abolición de la niñez')
domingo, 3 de febrero de 2008
ADOLESCENTES EN EL HORNO
Hojeando el diario, este domingo, me encontré con que así se llama un programa que emite América TV los domingos a las 23hs desde este último 6 de enero: "Problemas de los adolescentes analizados por ellos mismos" recitaba el copete.
Que mejor para pensar sobre ellos que escucharlos, y así deshacernos de nuestro imaginario colectivo y convertirlo en sujeto tangible. Trataré de ser una espectadora más y luego, si podemos, hablamos.
Que mejor para pensar sobre ellos que escucharlos, y así deshacernos de nuestro imaginario colectivo y convertirlo en sujeto tangible. Trataré de ser una espectadora más y luego, si podemos, hablamos.
martes, 29 de enero de 2008
Nuestra ciudad es una selva
Para quienes trabajamos en educación en breve comienza un nuevo año lectivo. tal vez un nuevo grupo de personas compartirá con nosotros este tiempo. Tal vez no, seguro que asi será. Otros nunca nos desvinculamos y permanecemos en un contínuo contacto con este ámbito.
Me preguntaba si algunos de nosotros tendremos la valentía de pensar y repensar nuestras acciones respecto de nuestros niños, nuestras niñas, nuestros jóvenes. Cuando digo pensar me refiero a refexionar antes de actuar, dejar la acción automatizada de lado, el prejuicio, la soberbia, la desidia, el desprecio, la subestimación, la indiferncia, y tantas otras cosas...
Hace unos días llegó a mi casilla un mail que denunciaba la cesantía de más de 100 trabajadores del área de educación del GCBA. Compañeros que trabajan con pequeños y jóvenes en distintos programas que intentan la inclusión al sistema educativo de un sector muy vulnerable de nuestra sociedad.
¿Seremos capaces de dejar de mirarnos el ombligo para enfrentar esta realidad que se queda sin posibilidades? Hacer o no hacer es una manera de definirnos. No hacer también es tomar posición.
Aún estoy pensando que algo debo hacer, pero no he tomado una decisión acerca de cómo y hacia dónde. Tal vez alguien pueda sugerirme y ampliar este panorama, me importa no quedarme afuera de las cosas en las que creo.
¡Nos hablamos pronto!
Me preguntaba si algunos de nosotros tendremos la valentía de pensar y repensar nuestras acciones respecto de nuestros niños, nuestras niñas, nuestros jóvenes. Cuando digo pensar me refiero a refexionar antes de actuar, dejar la acción automatizada de lado, el prejuicio, la soberbia, la desidia, el desprecio, la subestimación, la indiferncia, y tantas otras cosas...
Hace unos días llegó a mi casilla un mail que denunciaba la cesantía de más de 100 trabajadores del área de educación del GCBA. Compañeros que trabajan con pequeños y jóvenes en distintos programas que intentan la inclusión al sistema educativo de un sector muy vulnerable de nuestra sociedad.
¿Seremos capaces de dejar de mirarnos el ombligo para enfrentar esta realidad que se queda sin posibilidades? Hacer o no hacer es una manera de definirnos. No hacer también es tomar posición.
Aún estoy pensando que algo debo hacer, pero no he tomado una decisión acerca de cómo y hacia dónde. Tal vez alguien pueda sugerirme y ampliar este panorama, me importa no quedarme afuera de las cosas en las que creo.
¡Nos hablamos pronto!
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